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DIARIOS DESDE MI CELDA. CORONAVIRUS 29º. JUAN MARSÉ.


                        Entre 1986 y 1989 realicé para el grupo Expréss
una serie de entrevistas a escritores famosos, una 
de ellas Juan Marsé. Rescatada con motivo de su 
deceso, llega a estas páginas en homenaje a un 
hombre que supo captar la realidad de su tiempo 
y lugar. A continuación transcribo ese trabajo con 
la urgencia de la necrológica, aun cuando la 
profundidad del personaje merezca un paseo más 
completo sobre el hombre y su obra, texto que 
espero presentar más adelante. En memoria. 




                                         El autor de obras tales como Encerrados con un solo juguete, Últimas tardes con Teresa o La muchacha de las bragas de oro (*), da un repaso a su intensa biografía. Tiene palabras de recuerdo para Francisco Franco y habla "del tonto aquel de Ricardo de la Cierva" (**). Se autodefine de izquierdas y no ve a ningún político de talla en Cataluña.


Juan Marsé: "La buena literatura mantiene una
 relación muy estrecha con la vida" (St.AndreuExpréss)

                                                           
 
JUAN MARSÉ: “RICARDO DE LA CIERVA, EL TONTO AQUEL”

"Para el escritor, Franco significó penuria económica, represión política, cárcel, muerte y censura."


Publicado en Sant Andreu Expréss en Diciembre de 1986
Publicado en Gaudí y Más. 25 de julio de 2020


                                                           El escritor posee una bella cabeza con unos rasgos a los que la madurez no ha restado atractivo. Habla rápido, con un aire escéptico al estilo Bogart y se le ve de vuelta –quizá demasiado-, enjuiciando su obra hacia una línea más depurada en estilo, pero buscando los temas donde siempre han estado, en vivencias de sexo y posguerra que para él siguen teniendo validez: “Una historia gusta si es buena y está bien contada. El que trate de la posguerra o no, es indiferente”.

   El precioso dúplex que habita Juan Marsé, colgado entre los barrios de Gracia y el Guinardó, disfruta de una amplia terraza que domina en panorámica buena parte de esta zona barcelonesa. (Quién te lo hubiera dicho, Larra, escribir en España ya no es llorar).

   - ¿Qué se siente al verse inmortalizado en las enciclopedias y libros de texto?

   - Pues se siente uno muy mal, fatal, con la sensación de que me han encerrado en un mausoleo. No me gusta eso de la inmortalidad, suena a que te han enterrado vivo.

   - Últimamente se ha visto por televisión la película La oscura historia de la prima Montse, basada en su novela. ¿Resulta gratificante ver la obra de uno llevada al cine?

   -No, no, nada gratificante. La palabra más suave que se me ocurre es que me siento furioso. Ninguna película basada en mis novelas me ha dejado satisfecho. Quizás la que menos me ha disgustado haya sido “La muchacha de las bragas de oro” con Victoria Abril, pero vamos, ni participando en el guión ni sin participar, ninguna película me ha gustado. ¿El "Pijoaparte" cinematográfico? Nada tiene que ver con mi personaje, pero en definitiva una película es el resultado de un autor, que en este caso es el director. (Vicente Aranda) El escritor ahí tiene poca participación.

   - ¿Qué relación existe para usted entre literatura y vida?

   - Muchísima. La buena literatura mantiene una relación muy estrecha con la vida. No se trata de copiar, a veces ni de serle fiel, pero la buena creación se nutre de la realidad.

Un joven Juan Marsé, 1970. (ElPaís)
   Con sus nietos Nadia, Guille y Jan en el paraninfo de la Universidad de Alcalá
   de Henares, durante el acto en que recibió el Premio Cervantes de 2009. (ElPaís)


FRANCO


- Franco, ¿Qué significó para usted?

   - Lo que para tantas familias. La penuria económica, la represión política, la cárcel, la muerte. Y la censura. A mí me censuraron párrafos enteros de “Últimas tardes con Teresa” y de “La oscura historia…”. Cuestiones eróticas principalmente, palabras como muslos, pechos, eran tachadas por sistema. En cuanto a “Si te dicen que caí” no salió en España hasta tres años después que en México. Según me dijo el Director General de Cultura, el tonto aquel de Ricardo de la Cierva, su posible publicación se trató entonces en un Consejo de Ministros, pero al final quedó en nada

-¿Era Ricardo de la Cierva tan tonto como cuenta?

   -Y más, y más…

   Sonríe al recordar lo kafkiano de la censura y no es para menos. Por mi parte se me escapa la risa al recordar que a Manuel Vázquez Montalbán le cambió un censor la palabra sobacopor axila. Lo que teniendo en cuenta que quien la pronunciaba era un cargador del muelle, debió quedar una frase divina.

   - Su familia provenía del Camp de Tarragona. ¿Cómo fue el entorno social de su niñez?

- Mi padre era funcionario de la Generalitat (***). Militó en Esquerra Republicana y más tarde colaboró con el PSUC. Durante la guerra mi madre también trabajó como telefonista en la centralita del PSUC.


PARTIDO COMUNISTA


- En sus años vividos en París, dentro del Partido Comunista, trataría muchas personas de relieve…

   -No especialmente. Me interesaron mucho los viejos republicanos que conocí. Por ejemplo, como personalidad importante cuando la guerra, éste, ¿cómo se llamaba? que fue Ministro de Asuntos Exteriores cuando la guerra… Álvarez del Vayo. Con Jorge Semprún sí, con él nos veíamos bastante más, por razones de barrio, porque él daba unas clases teóricas sobre planteamientos políticos y nos encontrábamos bastante. Lo traté más por eso que porque yo tuviera algún peso en el Partido. Él sí llegó a ocupar cargos importantes dentro del Comité Central y yo nunca pasé de ser un simple militante de base, hasta el punto de que cuando me planteé escoger entre hacer política o escribir, me decidí por la literatura. Pensé que si como hombre de izquierdas podía hacer algo por la sociedad había de ser desde la trinchera de la literatura, porque la verdad es que no me sentía especialmente dotado para la política.

   - Como hombre que se autodefine de izquierdas, ¿está en la Generalitat quien usted desearía?

   -Nunca he pensado en nadie concreto para la Generalitat, no veo a ningún político de talla en Cataluña.






   
Muestra de sus libros.

                                       Quienes tendemos a contemplar la vida de manera literaria siempre componemos un halo alrededor del autor que ha logrado contactar con nosotros a través de su obra. En el caso de Juan Marsé, el entorno concreto en el que siempre lo había ubicado era el de la rabia, por el particular desgarro de sus relatos describiendo la periferia bélica, en línea con mis predilectos Sven Hassel o Hemingway. Cae en mis manos un testimonio suyo de ficción, escrito para la revista Cambio 16 y titulado “la idea y la rabia, la misma bandera”, para conmemorar algo tan inconmemorable como la Guerra Civil.

   Se trata de un cuento situado en el 2.036, cuando el último superviviente de la contienda de 1936 ha olvidado en qué bando combatió, circunstancia afortunada y esperamos que premonitoria de nuestro futuro como país, “... Porqué así, cuando el viejo soldado desapareciera… ni un rescoldo de la rabia ni de la idea quedaría, ni el eco remoto de un tiro retumbando en la nada, ni la lejana columna de humo sobre las ruinas, todo olvidado, y ni el reflejo de ese olvido quedaría. Nada por fin, ¡Puñeta!...”


NACIONALISMOS Y BANDERAS, "SE LA TRAEN FLOJA”


                                           El teléfono que nos interrumpe llamando a su hija Berta me da un respiro para acabar de visualizar la estancia que nos acoge. Un escrupuloso concierto en todo el mobiliario sobre el parquet reluciente. Libros, grabados taurinos en las paredes. Contra los muros blancos iluminados por el tibio sol de la estación destacan variadas plantas que también asoman por las cristaleras de la terraza. Whisky y una bebida blanca que no identifico son testigos de nuestra conversación. Sobre la mesita, un libro de Manganelli y El País. En algún lugar suena una sardana y le pregunto:

   - ¿Cuál considera su nacionalidad, señor Marsé?

   - China.

- China?

  - Sí, sí, china –ríe con ganas-. No es que quiera escabullir la respuesta, es que evidentemente, los nacionalismos me la traen floja. No soporto que me coloquen banderas, no soporto las banderas, ninguna.


Ana Mª Ferrin


(*)  Más adelante Juan Marsé (1933-2020), publicaría otros títulos relevantes y sería receptor de varios Premios Literarios y diversas Distinciones oficiales.

(**) Entre 1970 y años posteriores, Ricardo de la Cierva ocupó distintos cargos culturales en los sucesivos gobiernos conservadores.


(***) Su nombre de nacimiento era 
Juan Faneca Roca. Tras la muerte de su madre en el parto fue adoptado por un matrimonio que le dieron sus apellidos, pasando a llamarse Juan Marsé Carbó.

16 comentarios:

  1. He disfrutado con la lectura de muchas de las obras de Juan Marsé.
    Un gran autor que , tristemente, nos ha dejado. Como un gran recuerdo, quedará por siempre su estupendo trabajo.
    Me uno a tu homenaje. Me encantó conocer tu entrevista a este inolvidable personaje.
    Un beso.

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    1. Las entrevistas siempre aportan algo más de conocimiento al artista. Gracias por la visita, Amalia.

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  2. Mientras exista su obra permanecerá vivo.Besicos

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    1. Él, como Candel, supieron tratar a los personajes que intentaban penetrar en la sociedad catalana del bienestar con los medios que tenían a su alcance. Besicos.

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  3. Muito bom de ler essa tua postagem de Juan Marsé. Não conhecia o autor.
    Parabéns pelo grande trabalho, Ana Maria.
    Seguimos em quarentena!
    Beijo, até mais, Ana.

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    1. En muchas de sus obras aparece ese advenedizo universal que intenta acceder a la alta sociedad con las escasas armas que cuenta, como en el caso del personaje "Manolo Pijoaparte", de apellido ficticio difícil de traducir (Pero no para alguien inteligente como la señora Luso.)
      Un abrazo, Tais.

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  4. A decir verdad, amiga Ana, no he leído ninguna de sus obras, si he visto alguna película, pero como bien relata el propio Marsé en tu entrevista, las películas distan mucho de la realidad escrita.
    Me uno a tu homenaje, descanse en paz.
    Un abrazo Ana.

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    1. Hola, Juan.
      Me pareció interesante dar a conocer esta entrevista donde se abría un poco. Parecía un tipo accesible pero se veía que llevaba mucho equipaje. Saludos.

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  5. Leí las últimas tardes con Teresa y la oscura historia de la prima Motse.

    Un personaje que era atrevido. El final de la entrevista me gustó... Toda una lección a quienes quieren cubrir sus vergüerzas e incapacidades con una bandera... cualquiera...

    Besos Ana

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    1. Sus últimos años demostró ser el hombre libre que era en realidad.
      Siempre es fácil ser provocador y descarado cuando se dispara a favor del tirador. Como bien sabes, lo difícil viene cuando se intenta serlo sin reir las gracias de los opresores. Saludos, Manuel.

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  6. Te voy a confesar que mi primer acercamiento a Juan Marsé, desde el punto de vista de una lectora, fue infructuoso y te lo explicaré. Tengo un buen amigo escritor, pintor y buen lector, que me hablaba siempre de Juan Marsé como su dios de las letras. Afirmaba que su libro de cabecera era "Últimas tardes con Teresa" y que era imprescindible su lectura. Me tiré a la piscina y me hice caso de su sugerencia, con malos resultados: no me atrapaban los personajes y no los hacía míos.
    Reflexionando sobre el tema nos dimos cuenta de que para él, que tiene unos 7 años más que yo, su lectura le recordaba a su adolescencia, mientras que en mi caso, nacida en el 80, no me reflejaba en las peripecias de sus protagonistas.
    Ha pasado el tiempo, he vuelto a Juan Marsé hace unos años y me he maravillado con sus "Rabos de lagartija", "El embrujo de Shanghai" o "Caligrafía de los sueños".
    Un beso

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    1. Yo tampoco estoy de acuerdo con tu amigo, estando seguramente más cerca de él por edad. La literatura es tan subjetiva...
      Más que como novelista, el Marsé que más me ha interesado era el articulista o cuando se adentraba en el relato o el ensayo. Y sobre todo cuando lo entrevistaban me parecía brillante e ingenioso, como diría un norteamericano, un "entertainer", un entretenedor de primera. En la línea fabulosa de Cela, del que si como escritor sólo me interesaron dos o tres de sus obras, en el apartado verbal me parecía imbatible. Un abrazo, Carmen.

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  7. Pois é, Ana, os teus amigos, dentre os quais me incluo, recebem a cada postagem o teu estímulo nestes tempos de pandemia, como esta edição sobre Juan Marsé, que não o conhecia. Gracias, Ana Mª Ferrin.
    Uma ótima semana, Ana.

    Pedro

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  8. Querido amigo Luso, gracias a ti por tus palabras. Sabes bien que estas letrillas nos sirven para compartir sensaciones sobre los personajes que nos han interesado.
    También te deseo una feliz semana.

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