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... El agua verde penetró mi casco de abeto/ y me lavó las manchas de vinos azules... |
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Planeando nuestro cielo, observándonos, los pájaros |
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La fachada de La Pasión, por Ernest Descals |
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... El agua verde penetró mi casco de abeto/ y me lavó las manchas de vinos azules... |
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Planeando nuestro cielo, observándonos, los pájaros |
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La fachada de La Pasión, por Ernest Descals |
... ¡Hoy! te diré yo
bajo el sol nacido,
tocándote el alma
tus sienes doradas,
los ojos inmensos de tu
cara maga
evitando azules
mis negras miradas.
… Y la aurora plena,
cantando entre granas,
prenderá sus fuegos
en las ramas blandas.
Tus pies en la tierna
yerba con escarcha,
tus cabellos verdes,
tu desnudez malva.
... Y tú me dirás,
huyendo: Mañana...
Juan Ramón Jiménez
La joven. Gustav Klimt
Edward Munch
EL COLOR DEL PODER
(Y DE LA MUJER)
Desde las inolvidables entrevistas
televisivas que bajo el epígrafe de A Fondo,
nos regaló Joaquín Soler Serrano años ha, allí donde
regreso de vez en cuando, no había vuelto a
disfrutar de algo tan exquisito como los espacios
semanales que estamos viendo estos días en la
cadena #0 de Movistar (o canal 7 Movistar).
Mezcla de conversaciones emotivas de las que nunca brotan,
aderezadas con música en vivo, unidas a la confianza
ganada en años de bonhomía, el personaje se entrega
al director-presentador del programa.
Emilio Aragón sorprende, relaja. Una rareza en el actual
panorama televisivo donde priman el chisme soez y la mala baba.
Una auténtica delicatessen. Para no perdérsela.
LA BANDA SONORA DE NUESTRA VIDA
Empezamos otra salida de ruta.
No dejaré de seguir vuestras andanzas
aunque pararé unos días mis entradas.
Cuidaros. ¡Hasta la vuelta!
En agosto de 1989 nos encontrábamos recorriendo Alemania con nuestra autocaravana y llegamos hasta Passau, frontera con Checoslovaquia, porque queríamos visitar unas fábricas de cristal que mi marido conocía. Al llegar a la frontera nos encontramos que todos los aduaneros alemanes estaban atendiendo una avalancha de coches a territorio alemán, pero casi ninguno en el puesto de los que deseaban entrar en Checoslovaquia, como nosotros.
Uno de los empleados nos informó de que había un éxodo de checos porque se rumoreaba que el Muro de Berlín estaba a punto de ser derribado, con lo que eso suponía para el cambio del mapa político y social europeo. Por eso los policías checos no querían complicarse la vida, huyendo también muchos de ellos y dejando salir a todo el que quería entrar en Alemania, algo que nos pareció delirante porque después de cruzar el país habríamos asegurado que en Berlín la vida seguía como siempre, ellos en el Oeste y los del Este en su territorio. Pero no era así. Una marea subterránea corría por todos los países socialistas de donde sus habitantes aprovechaban para escaparse.
Poco más de dos meses más tarde caía el muro de Berlín. Y tras esa efeméride, con más drama, como en Rumanía, o menos, como en Checoslovaquia, una nueva época fue situando a cada una de las dictaduras socialistas surgidas tras la IIª Guerra Mundial, en el plano político decidido por sus habitantes.
O sea, que aunque de puertas afuera de esos países no se notaba la realidad que se escondía entre sus pobladores, en un determinado momento un ¡Se acabó! colectivo, hizo a sus gobernados perder el miedo al miedo con tal determinación, que prácticamente sin resistencia los dirigentes que hasta el día anterior vivían oprimiendo al pueblo, desaparecieron.
A Jesús.
"El Chuchi de Los Cuarteles"
... Solo de luz en Castilla,
el palomar de mi infancia.
Godofredo Garabito Gregorio
TEJAS CORONAN TUS SIENES...
Atreverse a tocar el tambor, frente a la
Expresión popular vietnamita
-¡Maldita ,
maldita y maldita sea!
-Igual que en Viena -pensó. Estaba en Tortosa y se veía sintiendo la misma indignación que había experimentado en la catedral de Viena el año anterior por motivos similares-. Hay que fastidiarse -se dijo-. No era esto lo que yo tenía en mente cuando deseaba que Europa nos conociera.
Entre la penumbra de la nave central, la catedral de Santa María mostraba generosamente sus tesoros a quienes se aventuraban a pasear en esa hora asesina de la siesta. Gorritas en la cabeza, pieles mostrando miembros enrojecidos y peludos asomando de camisetas y shorts.
El mochilero respetuoso aguzó el oído. No eran imaginaciones suyas. El ultrasonido de lengua árabe pasaba bordeando el soberbio coro del siglo XVI tallado en roble y daba un quiebro sobre la pila bautismal regalada por el Papa Luna desde Peñíscola.
El eco era árabe, ciertamente, por algo el templo
tenía la misma orientación que la mezquita mayor. Más que rezos eran lamentos, por el poco respeto que aquellos ignorantes llegados desde islas lluviosas profanaban con sus alpargatas ruidosas y sus risas el recogimiento de los fieles.
Me asomé a la balcona/
y contemplé la ciela
poblada por los
estrellos./ Sentí fría en mi caro,
me froté los monos/ y
me puse la abriga
y pensé: qué ideo,/ qué
ideo tan negro.
Diosa mía, exclamé:/ qué
oscuro es el nocho
y que sólo mi almo/ y
perdido entre las vientas
y entre las fuegas,/
entre los rejos.
El vido nos traiciona/,
mi cabezo se pierde,
qué triste el
aventuro de vivir.
Y estuvo a punto de
tirarme a la vacía.../
Qué poemo.
Y con lágrimas en las
ojas, me metí en el camo.
POEMO. Jesús Lizano. Fragmento
Si Lizano, el poeta anarquista, re-crea la poesía al trastocar sus obras cambiando el género, el artista portugués Alexander Farto (Vhils) reinventa el arte del cuadro al decidir cambiar su esencia; la adición de materiales, por la sustracción. Quitar materia del soporte en lugar de añadírsela.
O cuando el pintor oficia de arqueólogo.
El mural completo con los diez componentes originales. (pinterest.com)
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Su creación del El Nacimiento de Venus, de Sandro Boticelli |
Ana levantó la mano una vez más hacia sus padres sin dejar de sonreír, hasta que el movimiento de los dedos y la acción amable de sus labios fueron apagándose. Tan iguales y tan distintas, le hubiera gustado ser como su hermana Marie, dormida frente a ella, a quien el cansancio había rendido con sólo desanudarse los cordones internos del corpiño, sin darle más tiempo que el justo para desabrocharse un botón de la chaqueta y caer rendida, dejándose ir.
Tras tímidos chirridos y crujidos, las bielas iniciaron el arrastre de las ruedas sobre los rieles logrando acompasar el ritmo, confirmando la marcha hasta deslizar suavemente el vagón recorriendo el contorno de la Riviera francesa.
Escuchando la cadencia del sonido su respiración dejó de ser agitada, serenándose. Miró hacia el departamento acristalado de su izquierda, desde donde el pintor observaba la acción. Todo en orden, tomó el libro de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio y sin quitarse los guantes empezó a sumergirse en los enfrentamientos entre míster Darcy y una Elizabeth que tenía mucho de ella misma.
Miró la cestilla de frutas regalada a su hermana para el viaje, y el delicado ramo de rosas traídas para ella. Ambos obsequios le parecieron el símbolo de dos formas de entender la vida.
Pero con tesón hasta el destino más férreo puede cambiarse.
Pensándolo, una ráfaga de libertad barrió el reservado de primera clase.
Tercera clase. El vagón de tercera. Honoré Daumier. 1862.
… El
que canta como un pueblo entero
es
el pinar,
la
gloria silenciosa
del
aire entre las ramas.
La
alta gloria callada
del
viento, se funde con la carcajada
de
un tren que pasa al margen, fragoroso,
por
la vía apartada.
¡Corre, que lo pierdes!
(No corras. Más bien báñate
dentro de este oleaje
sonoro. Ensordece en su seno.)
Luis Cañizal de la Fuente. Fragmento.